El código y la tecnología son para mí otra forma de contar historias. Cada aplicación, cada proyección, cada experiencia inmersiva nace de la frontera entre lo real y lo imaginado.
Me interesa que el espectador no solo mire, sino que se sienta dentro de un espacio que lo envuelve, que juegue y descubra. Mis proyectos mezclan programación, sonido y visuales para abrir universos interactivos que dialogan con quien los habita.
Así como la frontera mezcla culturas, mis creaciones mezclan arte y tecnología: aplicaciones web que invitan a la curiosidad, instalaciones que despiertan cercanía y realidades aumentadas que inspiran nuevas formas de conexión. Cada experiencia es un puente hacia mundos compartidos.